Luneando

Luneando
Sigue la luz que te inspira

martes, 13 de abril de 2021

Un adiós dulce al Maestro







 Te vas y no puedo tocarte.

 Me pasé la vida rozándote a lo lejos

y perdida en el abismo de que el tiempo

nunca espera.


Te estás yendo y no puedo ni rozarte.

Tus recuerdos se pierden entre tu aliento

y tus ojos mientras yo me borro

en tu tacto.


Te vas y yo no estoy.

Enseñaste a tu Dios que enseñar es fácil

cuando tu alma limpia abre a los sueños

de los tuyos, tu maestría.


Te estás yendo y sólo te recuerdo.

Templanza, valor, tolerancia, infinito...

son las palabras que si aún me escucharas

grabaría en tu olvido.


Y ella me habla de tu entrecejo,

de tu miedo, y yo te sigo recordando.


A ti, que sabes que me escucharás desde algún lugar

Tu Mariquilla

miércoles, 31 de marzo de 2021

Me senté en un banco y elegí un camino: ·#SoyCopywritter

 Perderse. Un término que asusta, que tiembla, que llora pero que empuja. 

El tópico 'cuando te caes y logras levantarte lo haces con más fuerza' es tan éso, un tópico. Las frases hechas, los refranes con los que nuestros abuelos nos ayudaron a madurar, encuentran respuestas, sin embargo nunca cuando los escuchas, sino cuando vives.

Mi identidad y mi constancia, que como os contaba hace unos días ya tienen nombre, han dado lugar a mi vuelta. ¿Cómo? con un término desconocido, hasta hace poco para mí, pero que resume mi futuro más inmediato....Copywriter.

No abandonaré el placer de expresarme, de contaros, ni de jugar a pensar en poemas...incluso dentro de poco, en este mismo blog, iniciaré un proyecto muy bonito e inspirado por una de mis 'TopPersonas', pero no quiero adelantaros mucho más, será mi sorpresa, mi regalo para vosotr@s. Pero en las últimas semanas estoy formándome para emprender un camino lleno de trabajo a la par que de ilusión.

Seguir a mi Luna

Siguiendo el consejo de una gran amiga, profesional del medio, desvincularé toda relación de Luluneando y mi nuevo camino, ser un referente de Copywriter. Mientras tanto volveré a contar contigo, Luna, y con vosotros, Luneros, para abrir mi corazón, alargar mis teclas y rozar vuestras almas.

Durante unos meses, me dieron la oportunidad de tener una sección en una web que se llamaba María en la Luna (ella nunca falla), quizás me anime a compartir los 14 capítulos que un día me rasgaron los ojos para, después, limpiarme los poros de mi esperanza.

Hoy estoy llena de vida, llena de él y llena de ti.




viernes, 26 de marzo de 2021

Mi vuelta y mi Mago de Amor

 La ausencia de los últimos 10 años no tiene otra explicación que mi 'yo'. La intensidad con la que vivo los segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años...la vida, no me dejaba centrarme en algo más allá que vivir, y vivir es variante, confuso, bello, valiente y, contrario a la constancia del tiempo, inconstante para mí.

Hoy vuelvo, intensa, pero también más bella, más valiente, más confusa pero, como el tiempo, más constante. 

Idas y venidas convertidas en vida, alegrías y tristezas convertidas en vida y una sola realidad convertida en MI vida: la maternidad. Hoy vuelvo con algo con lo que nunca conté: un Mago de Amor. Yo soy mucho más que mi Mago de Amor, pero es él el que me hace volver como el tiempo....porque él es mi tiempo, él no me deja perderme, olvidarme, abandonarme o no quererme. Y esta vuelta se la debo a él, mi Mago.

Ando tras la búsqueda de quién soy ahora. Sé lo que quiero, sé lo que no quiero, sé que nunca dejaré de ser mi 'yo', y me gusta mi 'yo', pero me siento en un banco de la vida ante cientos de caminos y sólo uno por escoger. Y si digo que hoy sé más que nunca quién soy no contradigo la búsqueda de la que hablo. Conozco mejor que nunca mi intensidad, mi no-cordura...pero también sé más que nunca que quiero ser el tiempo, constante, porque él me ha ensañado que hay un camino único que recorrer...siempre a su lado, pero buscando más que nunca cómo recorrerlo.

Mi identidad, ésa la tengo. Mi constancia, ésa es él. Mi vuelta, ésa es la búsqueda. 



 

sábado, 1 de febrero de 2014

Pérdida o bendición


Hoy ruge la niebla de nuevo.
Los oscuros vuelven a ser negros
y los vacíos oscuros
porque mi recuerdo sopla
con viento oeste
y mi risa se despide de los pájaros.

Ayer soñaba que ya no estás
girando mis párpados despistados,
ya no dolían a lágrimas
ni olían a humedad.
No añoraba nuestro futuro
tan sólo recordaba lo que fue.

Mañana andaré camino a ti
sin detenerme en la esquina,
manteniendo mi paso ágil, juvenil,
mientras busco el rugir del alba
que se adelanta a otro día feliz.

Ya no hay nada que esperar
más el rojo oscurecer que un día
me hizo morir para después
asfixiar mi soledad. Son días fáciles,
ojos soleados que alargan mi despertar
recordando que, un día,
sólo quise gritar.

Podría haber borrado los gritos,
o podrías haberlo hecho tú,
más si una mañana sales a pasear
en busca de un corazón de verdad
puede que sólo encuentres
la flor marchita,
la que  un día dejaste
de regar mutando el abono por frialdad.

Porque palpitar sólo hay uno,
con el mismo nombre,
el mismo rostro, la misma sal y
yo no lo tengo en propiedad.
Un cachito de mi alma se acercó
al nacer a ese monstruo de cristal,
sábanas sucias que no consiguen
dormir la noche por conjurar
los días negros que acabaron con el mar.

¿Sería una bendición que tuvo que ser
enjuagada por las gotas del fracaso
para revivir,
para reaccionar?

Si no tuviste que ser mío, quizás,
yo no te perdí,
y fue mi ángel, desde el cielo,
el que me alejó de ti.
Si no tuviste que ser mío , quizás,
por eso me dormí,
y la soga que até a mi cuello
bendijo la mañana que me alejó de allí


sábado, 16 de junio de 2012

El nido

No me dejas volar,
no abandonas el nido 
que un día construiste con la venganza 
enfermada de la inseguridad de tus alas.


Ya no estás, 
ya no vuelvas
con libertad, te ahogas por segundos
de claridad que hoy me duelen al despertar.



domingo, 15 de enero de 2012

Te invento

Sé que te invento porque te escribo,
porque ningún presente se convirtió 
en futuro sin los versos de amor 
que destrozan mis labios
para crearte del dolor de mis manos.



Déjame tus recuerdos y tus besos

La vergüenza se apodera de mis mejillas.
Salto con fuerza al centro del asfalto
para huir de canciones, de poemas, de mentiras.
Esculpo las noches de sexo mientras espero crear 
miradas penetrantes que me desnuden el alma, 
que me hablen de amapolas y me duerman 
a la hoguera del silencio.
No son muchos los que escuchan mis pupilas
ni muchos los que me convierten en escultora,
como tú no necesito caricias 
pero sueño con tus manos de cartón y 
tus labios de recuerdos.
Porque son ellos los que encienden mi asfalto
y son ellos los que derrumban la escultura
de la noche. A ellos les debo tus besos, 
a ellos les debes mis caricias.
Déjame con ellos a solas mientras tú
arrancas las olas que hace un año
allanaron mi orilla hueca y fría
y mientras yo aprendo a mirarte 
desde el negro del asfalto,
y desde el espacio que nos llevó del sur al norte,
que aumentó entre océanos y que hoy
despista nuestros ojos, nuestros rostros, nuestros labios.
Mientras me pierdo en tus besos 
y desplazo el deseo vengativo que nos empuja
al fondo del silencio del cuarto de tus horas. 

lunes, 28 de noviembre de 2011

Vuelvo pronto

El tiempo sigue soplando
sin embargo,
los minutos siguen arrastrando mi arena
en forma de reloj.

domingo, 28 de agosto de 2011

Sinestesia

Un sabor agrio, que procedía de dentro, invadió sus labios que acabaron el día completamente regados. “Y yo me pregunto por qué tantas nuevas personas dejan de bañarme con dulzor el paladar. Hay días en que odio esta enfermedad tan ingrata”. Los momentos de pesimismo no perduraban más de unos minutos. Era justo después del amargor cuando apretaba suavemente el play, cerraba con fuerza los ojos, tanto que dolía, para después abrirlos lentamente hasta encontrar su tamaño más grande. Esperaba y esperaba, repetía el movimiento una y otra vez, porque era optimista. Finalmente, no le quedaba otra, se daba por vencido. Esta extraña sensación no cruzaba la frontera de sus labios. Seguía sin ver castillos al son de la melodía. Entristecía la noche y mantenía la esperanza de que fuera a la siguiente cuando por fin enfermara de gravedad.


miércoles, 17 de agosto de 2011

Sacudiendo la arena



Incógnitas presentes en el espacio de tus oyuelos,
Extraños horizontes que te visten de jazmín 
cuando en tu recuerdo te dibujas de amapola
y ensucias el mañana con vago desafío a la eternidad.
Envistes las certezas que te apresuran de menta 
tras un orden hermanado a un sabor más dulce,
menos ácido.
Te bates entre éxtasis y cordura aflojado por
la lección de una vida cargada de soledad a pesar
de no haber tenido extenso silencio.
Ahí está el fruto de tu calma que reviste de azucena
un pálpito tenue, parecido al verdor apagado
de tus ojos encendidos por la llama del ayer.
Me preguntas si aún te creo y me ciego 
ante los pasos que allanaron el volcán de nuestro camino.
Ojalá dejara de creerte, ojalá pudiera sacudir la arena
que encontró tu ausencia mientras más silencio
escupía en el retorno de tu ausencia.
Te creo mientras mis labios te confunden como 
tus ojos confundieron mis pasos. 

lunes, 15 de agosto de 2011

Inspiración


Abrazo las noches que me escriben. 
Las echo de menos por cuando no las tengo. 
Escuadras redondas que siempre se tocan, se empujan. 
Abro los ojos que luchan con la gravedad, que empujan mis dedos hasta clavarlos en las teclas que las dibujan, 
a ellas, mis noches. 
Me inspira tu olvido, el tuyo y el mío. 

Saludo al sol


En días como hoy mastico pensando en cómo complico los fáciles días. La suerte, el valor de quién soy, se enfrenta al sol al que me encargo de robarle su luz. Por fin sonrío y dejo que marchen aquellos minutos que me confundían, en los que me sentía fantasma de mi propia realidad, en los que me compadecía para darle sentido a la obra que encuadernará mi muerte. Y es entonces cuando no comprendo por qué castigo las lunas que me acompañan por el simple, un extraño, placer que me impulsa a las nubes. Fijo mi mirada, inspiro con destreza, hondamente, estiro mi cuerpo hasta rozar las estrellas y moldeo unos labios que saludan mis cejas. 


lunes, 18 de julio de 2011

La inmigrante II

Siempre quiero entregarte mis alas para que emprendas el vuelo que yo no puedo. Persigo tu rastro entre nubes gelatinosas ansiando que el aterrizaje sea duradero. Una y otra vez me encuentro en ti, una nueva aventura que siempre se presenta definitiva. Y tampoco es hoy. Persigo mi rastro en busca de nuevas pistas, recuerdos sufridos que se conviertan en sonrisas. Momentos que tejen tu historia, la mía. Vuelvo a cerrar los ojos, como en el viaje anterior, ocupo un nuevo asiento y con todos ellos, esos instantes, me mezo en las horas que me regresan. Entonces coso a mi colcha de la vida la nueva fotografía y espero a que el calendario marque la nueva fecha de salida.


domingo, 17 de julio de 2011

La inmigrante


Unos ojos de espinas me miraron desde lejos y sólo supe salpicarles mi sangre. Esperé que derramaran el miedo ingenua del presente. Pero fallé. Miré donde no debía, escuché los gemidos que no me llamaban. Las palabras a veces se vuelven sordas, las miradas vacías, los besos inertes y el deseo miente. Hoy cierro mis ojos y tan sólo sigo el pálpito de mis dedos, de los que nacen caricias tranquilas. El deseo se vuelve cariño, los besos pierden su rojo, las mariposas vuelan con cautela tan lejos como las espinas que ya no sangran, sino que redondean las sensaciones hasta hacerlas encajar.

lunes, 6 de junio de 2011

Oscuras golondrinas


El día cambió de color, al fin cambió de calor. Incitas al sol a que te haga suyo y le susurras que adoras su luz. Pasan los días adornados de rayos oxigenando la ansiedad de tu mañana y sin advertir de que será el día el que cambie tu color. Vivir del mañana haciendo tuyo el presente es el estado ideal del hoy, ya que si tus huellas pierden el contacto con el sol no serán tus dedos los que marquen la diferencia. La claridad que embarga las horas de sol, y que te dan la libertad de sonreír al mañana, te salvan del ‘the end‘ inevitable de un futuro resuelto, de mármol o de acero, pero resuelto. 
Y hay más. El mismo esfuerzo hace el cielo en dibujarse de amarillo o de niebla, pero no son las mismas noches las que acompañan a uno y otro color.
Después llegan las nubes y te encargas de vestirlas, de lágrimas, te empeñas, te ofuscas. Pero no te cierras. Y así ellas se desnudan, cuando tú no lo esperabas, y se enamoran del sol que asoma cabizbajo, pero asoma. Y le miras, le sonríes, y empiezas a entender la belleza de una niebla que envolvió tus manos enseñándote que no siempre son los rayos los que afloran en tu rostro, que sí son las comisuras de tus canas las que abren el día y oxigenan el presente. 
Porque cuando se cierra una puerta tú abres las ventanas de tu alma y desnudas, como si fueran nieblas, las oscuras golondrinas que volaron tu cama.

Rendición al invierno



Ya no desafío al viento que habla de ti
insistiendo en el silencio de los días nublados.
Dejo que las hojas caigan del racimo
de tu árbol dando la bienvenida a la estación
de la melancolía, porque eso eres hoy para mí,
melancolía.
La impaciencia de mi alas que temen 
lanzarse al vacío intuyendo el desplome
de sus plumas, aún, de cristal.
Pero se agitan, se enderezan ante el abismo
de una respuesta que duele de claridad.
Hoy no sirven los versos que salpicaron
el ayer de fantasía. Crezco entre problemas
que no permiten la inocencia
de mis suspiros y me acercan al frío
impuesto de mi alma.

martes, 24 de mayo de 2011

Ocho sílabas y dos palabras

‘Te enseñaré a decir...Te amo
comprendiendo el gran valor de lo que dices,
y desprenderás las alas....’
Estrenaste mi alma para convertirla en hielo.
Es tan difícil que un Te quiero se escape de tus labios,
no sujetarlo hasta que se deshaga en la humedad de tus dientes,
no pensarlo mientras te esfuerzas en que se disuelva 
en olvido instantáneo por la vergüenza a no acompañarlo, 
además de aire,
de tu voz gemela,
o por el miedo a decirlo antes de lo pensado 
sin escoger el mejor momento.
El primer Te amo es trémulo, ingenuo, inolvidable.
Pero un día se convierte en sangre, en dolor.
Y ese día el sentido de un Te quiero es más que el propio sentimiento.
El amor madura, se hace frío, gana en ego y llega a ser arrogante.
Pero el Te quiero es bello,
sentido para dentro o realizado para fuera.
Me regalaste un Te quiero que nunca vio la luz
y hoy le regalas un billete del que no conoce destino.
Me duele el Te quiero que siembras cuando te quemo
pero agradezco el hielo que me permite esta cruz.
Porque te siento, porque las ocho sílabas de esas dos palabras
acarician mi lengua dejándome sentir tu tacto.
Porque no hay regalo más bello que mirar cómo me miras
dejando que mis ojos, que no tienen cortina, adivinen
esas ocho sílabas de las dos palabras 
que acabaron con cualquier posibilidad de ver 
más allá de tus ojos.
Y no me importa que tus labios no se muevan
al son de este sonido,
ni siquiera me importaría que a ti no te acariciaran
porque cuando el sueño comienza a apagar tus ojos
empuja a mi deseo a acunarte, a mimarte.
Porque tus defectos se han convertido
en mi propósito nocturno,
y duermo con ellos para que se sientan cómodos
cada mañana.
Porque prefiero no tener día a perderlo sin saber de ti.
Ese ‘Te quiero’ que no tiembla pero tampoco 
me ahoga en agua salada,
y me deja libre, como soy,
es el amor que no pide más a cambio
que seguir despertando entre Te quieros
que no ven la luz porque la crean ellos mismos.
Es que cuando río añoro tenerte a mi lado
para que comprendas lo feliz que me haces.
Es que cuando no estás y río tengo celos 
a mi risa porque se entrega a quien no debe.
Miro tu destartalada forma de andar 
pero la recuerdo 
como un baile de sirenas que dibujan en el agua,
te siento fluir y convierto tus protestas
en sonrisas.
Te amo. Desato mis alas y espero que el vuelo se entregue al aire.