Siempre quiero entregarte mis alas para que emprendas el vuelo que yo no puedo. Persigo tu rastro entre nubes gelatinosas ansiando que el aterrizaje sea duradero. Una y otra vez me encuentro en ti, una nueva aventura que siempre se presenta definitiva. Y tampoco es hoy. Persigo mi rastro en busca de nuevas pistas, recuerdos sufridos que se conviertan en sonrisas. Momentos que tejen tu historia, la mía. Vuelvo a cerrar los ojos, como en el viaje anterior, ocupo un nuevo asiento y con todos ellos, esos instantes, me mezo en las horas que me regresan. Entonces coso a mi colcha de la vida la nueva fotografía y espero a que el calendario marque la nueva fecha de salida.

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