Caricias que desprenden calor sobre mi sexo,
húmedas caricias con un tacto flexible.
Sabes dónde buscarme, me hablas sumergido
e intuyo que me miras pero mis ojos
no saben devolverte la mirada.
Miro al cielo que está negro y
me dejo volar por el aliento que me acaricia.
me dejo volar por el aliento que me acaricia.
Conduces tus manos por mi cordillera
resbalando la selva de tu palma por mis rugosas erupciones.
resbalando la selva de tu palma por mis rugosas erupciones.
Y mi cuerpo virgen baila sobre las sábanas
sin más melodía que el flexible tacto de tu aliento,
que lejos de mis labios me invita a deshacerme en suspiros.
Gimo sin orden, ni causa, sin control...
Me impacienta tu encuentro en lo alto de mi vista,
me impaciento por ver si tu rostro finge tanto como el mío
el placer al que invita el flexible tacto de tu aliento.
Y no puedo esperar más, te dejo allá,
donde te sientes mío,
dónde manejas mis suspiros y
meces mi cuerpo desnudo al antojo de tu culto.

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