Luneando

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domingo, 15 de mayo de 2011

Paradise (Segundo Capítulo)




Como el que ve una luz al final de un oscuro paisaje se iluminó un autobús en el que sólo se leía su destino: Paradise. Pensó que esa calle o barrio debería tener algo especial para que alguien decidiera algún día ponerle ese nombre. Sin pensarlo más subió el alto escalón que le separaba de su nueva y, aunque aún no lo sabía, larga aventura.
Habían pasado pocas horas desde que despertara de un sueño que ya no le decía nada, que se había convertido en un remoto pasado. Sin embargo, presentía que su vida había tomado un cariz distinto. Sin más preguntas ante tal sensación comenzó a sentir un terrible cansancio, apoyó la cabeza sobre el cristal y dejó caer sus ojos.
Volvió a amanecer. La humedad de sus labios, que denotaba tranquilidad rotunda, le despertó con suavidad. Cuando consiguió despegar sus pestañas, sin antes tener consciencia de dónde estaba, miró a su alrededor: el afable y sonriente hombre que había comenzado siendo su vecino de viaje ya no estaba a su lado, “¿Habré perdido la noción del tiempo y estaré dando vueltas a la ciudad montada en un autobús del que no conozco su destino?”.
Todo parecía distinto otra vez. No recordaba que el asiento fuera tan blando ni tan amplio, y el color también parecía haber sufrido una metamorfosis. “¿Qué ha pasado con el conductor? ¿Por qué ahora es una mujer? Ha debido acabar su turno y han hecho el cambio mientras dormía”. Decidió no seguir haciendo preguntas y disfrutar del entorno....la ciudad había quedado atrás, el escenario que le acompañaba seguía siendo de verde y agua, como a primera hora de la mañana, pero en mayores dimensiones. Una carretera y.....”¡Nadie a mi alrededor!”.
La incredulidad se apoderó de nuevo de ella y repitió ese gesto de pestañeo con el fin de aclarar su realidad. La nueva imagen no se alejaba un ápice de la anterior: una conductora a la que no había visto antes, verde, azul, un cómodo asiento y una carretera, cortada por la niebla, pero que se intuía larga y constante.

-“Excuse moi, where are we going, madame?”
- New York.
El tono de su cara se apagó, pero poco le costó recuperar el color y dibujar una sonrisa. No sabía qué estaba ocurriendo, no entendía cómo cambiaba de escena sin pretenderlo, pero estaba segura de algo.....iba a dejarse llevar por los acontecimientos, por el viaje escogido por la propia vida.
Volvió a sentarse y dejar que sus párpados emitieran un último suspiro antes de enfrentarse al nuevo capítulo de su primer día de primavera. 

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