Luneando

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domingo, 15 de mayo de 2011

Primer día de Primavera (Primer Capítulo)

Despertó con un nuevo paisaje. Bicis, sol y sonrisas sin nombre. Lo vivido en los últimos meses parecía un espejismo. Su casa olía distinto y el color del asfalto había ganado en definición.
Escogió una ruta y salió a la calle a descubrir el nuevo sueño en el que había despertado.
Su gesto se iba contagiando de las ardillas, que corrolateaban persiguiéndose unas a otras con la necesidad de jugar al aire libre todo lo que habían tenido que reprimirse. El agua, que cobijaba las piedrecitas de un fondo multicolor, le animó a sentarse frente a las diminutas, pero gigantescas, montañas verdes que envolvían al Parc La Fontaine.
Podía disfrutar la mezcla perfecta para un día de primavera, la paz del entorno junto al sonido de las risas sanas de todas aquellas personas que debían haber llegado ese mismo día a la ciudad y se estiraban, en forma de picnic, a lo largo del césped. En la misma conversación intercalaban palabras en inglés y francés, incluso a veces algún despistado terminaba la expresión en español.
Qué sensación de libertad. Se respiraba entusiasmo, “y es sólo el principio”. Una voz intensa pero que sonaba a sonrisa le distrajo de su absorto momento de luz.
-¿Cómo sabes lo que estoy pensando?
- Nadie se libra de ese pensamiento, no hay excepción el primer día de primavera.
Intentó buscar el rostro de aquel sonido masculino, pero el sol penetró en sus ojos dejándole sin visión, sin resolver. 
Después del pestañeo y reencontrarse con el colorido momento no encontró más que el lago, el verde y las mantas a cuadros que sujetaban la paz de sus vecinos.
Un escalofrío le invitó a levantarse de la primera parada del primer día de primavera y continuar su camino en busca de nuevos descubrimientos. 

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