Luneando

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Sigue la luz que te inspira

sábado, 16 de junio de 2012

El nido

No me dejas volar,
no abandonas el nido 
que un día construiste con la venganza 
enfermada de la inseguridad de tus alas.


Ya no estás, 
ya no vuelvas
con libertad, te ahogas por segundos
de claridad que hoy me duelen al despertar.



domingo, 15 de enero de 2012

Te invento

Sé que te invento porque te escribo,
porque ningún presente se convirtió 
en futuro sin los versos de amor 
que destrozan mis labios
para crearte del dolor de mis manos.



Déjame tus recuerdos y tus besos

La vergüenza se apodera de mis mejillas.
Salto con fuerza al centro del asfalto
para huir de canciones, de poemas, de mentiras.
Esculpo las noches de sexo mientras espero crear 
miradas penetrantes que me desnuden el alma, 
que me hablen de amapolas y me duerman 
a la hoguera del silencio.
No son muchos los que escuchan mis pupilas
ni muchos los que me convierten en escultora,
como tú no necesito caricias 
pero sueño con tus manos de cartón y 
tus labios de recuerdos.
Porque son ellos los que encienden mi asfalto
y son ellos los que derrumban la escultura
de la noche. A ellos les debo tus besos, 
a ellos les debes mis caricias.
Déjame con ellos a solas mientras tú
arrancas las olas que hace un año
allanaron mi orilla hueca y fría
y mientras yo aprendo a mirarte 
desde el negro del asfalto,
y desde el espacio que nos llevó del sur al norte,
que aumentó entre océanos y que hoy
despista nuestros ojos, nuestros rostros, nuestros labios.
Mientras me pierdo en tus besos 
y desplazo el deseo vengativo que nos empuja
al fondo del silencio del cuarto de tus horas. 

lunes, 28 de noviembre de 2011

Vuelvo pronto

El tiempo sigue soplando
sin embargo,
los minutos siguen arrastrando mi arena
en forma de reloj.

domingo, 28 de agosto de 2011

Sinestesia

Un sabor agrio, que procedía de dentro, invadió sus labios que acabaron el día completamente regados. “Y yo me pregunto por qué tantas nuevas personas dejan de bañarme con dulzor el paladar. Hay días en que odio esta enfermedad tan ingrata”. Los momentos de pesimismo no perduraban más de unos minutos. Era justo después del amargor cuando apretaba suavemente el play, cerraba con fuerza los ojos, tanto que dolía, para después abrirlos lentamente hasta encontrar su tamaño más grande. Esperaba y esperaba, repetía el movimiento una y otra vez, porque era optimista. Finalmente, no le quedaba otra, se daba por vencido. Esta extraña sensación no cruzaba la frontera de sus labios. Seguía sin ver castillos al son de la melodía. Entristecía la noche y mantenía la esperanza de que fuera a la siguiente cuando por fin enfermara de gravedad.


miércoles, 17 de agosto de 2011

Sacudiendo la arena



Incógnitas presentes en el espacio de tus oyuelos,
Extraños horizontes que te visten de jazmín 
cuando en tu recuerdo te dibujas de amapola
y ensucias el mañana con vago desafío a la eternidad.
Envistes las certezas que te apresuran de menta 
tras un orden hermanado a un sabor más dulce,
menos ácido.
Te bates entre éxtasis y cordura aflojado por
la lección de una vida cargada de soledad a pesar
de no haber tenido extenso silencio.
Ahí está el fruto de tu calma que reviste de azucena
un pálpito tenue, parecido al verdor apagado
de tus ojos encendidos por la llama del ayer.
Me preguntas si aún te creo y me ciego 
ante los pasos que allanaron el volcán de nuestro camino.
Ojalá dejara de creerte, ojalá pudiera sacudir la arena
que encontró tu ausencia mientras más silencio
escupía en el retorno de tu ausencia.
Te creo mientras mis labios te confunden como 
tus ojos confundieron mis pasos. 

lunes, 15 de agosto de 2011

Inspiración


Abrazo las noches que me escriben. 
Las echo de menos por cuando no las tengo. 
Escuadras redondas que siempre se tocan, se empujan. 
Abro los ojos que luchan con la gravedad, que empujan mis dedos hasta clavarlos en las teclas que las dibujan, 
a ellas, mis noches. 
Me inspira tu olvido, el tuyo y el mío.